lunes, 10 de diciembre de 2007

México y Perú: El impacto de los que se van

Según el Consejo Nacional de Población de México (1), la población de origen mexicano en EEUU aumentó de 5.4 a 26.7 millones de 1970 al 2003: 9.9 millones nacieron en México; 8.1 millones son hijos de inmigrantes y 8.7 millones son de segunda generación. Esta cifra no incluye a 6 millones de inmigrantes ilegales adicionales. Dice CONAPO que el 75% de los inmigrantes recientes a EEUU (a razón de 350,000 al año) son ilegales.
Como la población de México es de 106 millones, algo más del 25% de mexicanos ya no vive en su país. ¿Cuál es el impacto de esta migración en una serie de indicadores? Por ejemplo, si el 50% no se hubiera ido, ¿cuál sería el nivel de pobreza ó del desempleo? Más alto, con seguridad. Y si se toman en cuenta las remesas de los migrantes en el nivel de vida de las familias receptoras, queda claro que el impacto es favorable, lo que, claro está, reduce la pobreza.
En el Perú, también aumenta la migración. En el 2002, según la Dirección General de Migraciones (DGM), 231,000 peruanos salieron y no volvieron, cifra que aumentó a 337,000 en el 2006. Según Molina y Loveday (M y L), al 2004 un total acumulado de 2´820,000 personas residía en el exterior. Si le agregamos las salidas del 2005 al 2007 (1 millón adicional), llegamos a 3´800,000. Como somos 28 millones de peruanos, el 13.5% se fue para no volver.
Esta cifra no incluye, como CONAPO en México, a los peruanos hijos de inmigrantes y a los de segunda generación. Un cálculo rápido, a la mexicana, arroja 6´000,000 adicionales, con lo cual habría cerca de 10´000,000 de peruanos en el extranjero, más de un tercio de la población actual.
Incluso si la cifra fuera algo menor, de todas maneras su impacto en los indicadores económicos y sociales sería importante. Por ejemplo, si solo del 2004 al 2006 se fueron del país 1´000,000 de peruanos ¿cuál es su impacto en la tasa de pobreza, que bajó del 48 al 44% en ese mismo período?
Otro tema clave es saber quienes se van. M y L (2) dicen que "en la actualidad emigran prácticamente de todas las clases sociales y grupos culturales del Perú. Sin embargo, la mayor concentración se encuentra en la clase media". Agregan que "los peruanos que salieron entre 2000 y 2003 poseen, en su mayoría, un nivel de capital humano alto (54.17%). Esto podría dar indicios de que los emigrantes son mano de obra calificada, lo que nos llevaría a suponer la existencia de una fuga de cerebros (brain drain)". En su análisis de las familias receptoras de remesas del extranjero (excluye, por tanto, las remesas internas), M y L nos dicen que el 65.6% son de Lima Metropolitana. Si sumamos La Libertad Callao y Lambayeque, el 85% de las remesas del exterior llega a zonas costeñas y urbanas. Es lógico suponer, entonces, que de allí son los que se fueron. ¿Este factor estará contribuyendo a que la pobreza haya bajado más en Lima (del 31 al 24%) y en la costa urbana (del 37 al 29.9%), mientras que aumenta en las zonas rurales, sobretodo en la sierra?
En México, después de 13 años de TLC con EEUU y Canadá, no ha disminuido la migración a EEUU. Por el contrario, aumenta, y EEUU construye el muro de la vergüenza. En Perú la migración también aumenta, sobretodo de la clase media, lo que tiene impacto en muchos indicadores y exige mayores investigaciones para tener la película clara, ahora que se ha firmado un TLC que va a agravar las disparidades entre el campo y la ciudad.


(1) La nueva era de las migraciones 2006, www.conapo.gob.mx
(2) Oswaldo Molina y James Loveday, Remesas internacionales y bienestar, Consorcio de Investigación Económica y Social, 2005.
C.H.C.
Prensa escrita.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Subsidios y suicidios en el Edén Neoliberal

El especialista indio Palagummi Sainath es, según el Premio Nobel de Economía Amartya Sen, "uno de los mayores expertos del mundo en el hambre y las hambrunas". Su trabajo sobre los medios de subsistencia de los pobres del medio rural de la India ha modificado el debate sobre el desarrollo en su país y en todo el mundo. Su libro Todo el mundo ama una buena sequía (Everybody Loves a Good Drought, 1999) dirigió la atención pública hacia diferentes aspectos del problema alimentario del planeta.
Ahora Sainath informa sobre la dramática ola de suicidios que está provocando la crisis agrícola india. Entre 1997 y 2005, según datos oficiales, se suicidaron alrededor de 150,000 campesinos. La mayoría de las muertes se produjo en regiones donde predominaban los cultivos comerciales. Gran parte de ellos se ha quitado la vida utilizando pesticidas, que es lo que tenían más a la mano debido a su trabajo.
¿A qué se deben estos suicidios en un país que crece tanto como la India? Según el especialista Nagaraj, "allí existe, desde mediados de los años 90, una aguda crisis agrícola. Eso ocurre en todo el país. En algunos estados, factores específicos complican el problema. Hay zonas de agricultura altamente diversificada. Dominan los cultivos comerciales y, en una menor medida, los granos gruesos. El estrés hídrico ha sido una característica común -y los problemas con la tierra y con el agua han empeorado a medida que desaparece la inversión del Estado en la agricultura-. Los costos de cultivo se han disparado en esas zonas de alta aportación, donde algunos insumos han sufrido aumentos de varios cientos por ciento. La falta de regulación de estos y otros aspectos de la agricultura ha agudizado esos problemas. Mientras tanto, los precios se han derrumbado, como en el caso del algodón, debido a los masivos subsidios de EE.UU. y de la UE a sus productores. O por la fijación de precios debido al creciente control de las grandes corporaciones sobre el comercio con mercaderías agrícolas".
"Desde mediados de los años 90 -dice Nagaraj-, los precios y los ingresos agrícolas se derrumbaron. Al aumentar los costos, incluso cuando se acababan los créditos bancarios, lo mismo ocurría con el endeudamiento. Aun cuando aumentaban los subsidios a los agricultores corporativos en Occidente, nosotros reducimos nuestros limitados, mínimos, apoyos y subsidios para nuestros propios agricultores. El colapso de la inversión en la agricultura también significó que era y es casi imposible salir de esta trampa".
Pensar que los problemas de los otros nos conciernen a pesar de la lejanía tiene que ver con la ética humana. Evaluar lo que ha pasado en esos países, en cuyo mismo rumbo estamos embarcados, tiene que ver con la racionalidad humana, y no sería un despropósito trabajar intensamente sobre tres temas que nos son comunes: la carencia de agua, los subsidios de los productos agrícolas que llegarán al Perú con el TLC y la importancia de la intervención del Estado en dicha circunstancia.
C.G.G.
Prensa escrita.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Inclusión ejecutiva

Los debates de la recién clausurada CADE 2007 han sido ampliamente opacados por las declaraciones de José Chimpler.
Hace un año, al presentar la CADE 2006, Ben Schneider, el presidente del Comité Organizador, afirmó: "Llegó la hora en que los empresarios peruanos enfrentemos un tema que jamás tocamos frontalmente en nuestro Perú. Jamás existirá un futuro viable mientras persista la exclusión social. Con el lema 'No existe nosotros con alguien afuera: Inclusión y desarrollo para todos' deseamos expresar la importancia y compromiso de inclusión de todos los sectores en el desarrollo de nuestro país". Un folleto de publicidad añadía: "Sin un 'nosotros' que considere a todos, siempre habrá temor electoral cada cinco años".
El balance realizado un año después por la propia CADE reconoce que se ha avanzado muy poco: "Todos los ponentes -escribe Luis Davelouis Lengua, corresponsal de El Comercio- coincidieron en que el diagnóstico ya se hizo: la pobreza y todas sus secuelas son consecuencia de la marcada asimetría en la distribución de la riqueza". Frente a este panorama, los empresarios siguen proponiendo crecimiento económico e inversiones. No entra en su horizonte la redistribución de la riqueza, aunque sea en una escala tan modesta como la que les propone Alan García cuando los llama a incrementar los salarios por iniciativa propia. Como dice Davelouis, las exposiciones se limitan "a repetir lo que ya sabemos".
Compárese esta pálida retórica con la precisión ejecutiva de esta proclama: "Yo, como Pepe Chlimper, me pongo a disposición de él (Jorge del Castillo) para ir con mi arma, autorizada por la Dicscamec, mañana a las 6 de la tarde a tomar el puerto del Callao. Porque si la Marina no puede, yo puedo. No puede ser que perdamos el trabajo de un año porque 700 malnacidos se apoderan del puerto".
Como Chlimper se ha disculpado por el insulto, podemos pasar a lo sustantivo. Para él, que ha sido señalado en varias publicaciones como un modelo de "empresario moderno", la huelga no es un derecho constitucional de los trabajadores sino un atentado contra el país, que debe ser reprimido por la Marina. Y si esta no puede, allí está él y el Gobierno -encarnado en el premier Del Castillo- para poner manos a la obra.
Aparentemente, Chlimper está convencido de que su licencia de Dicscamec le autoriza a balear huelguistas, lo que es una forma extremadamente original de construir inclusión social. Podría robarle un verso a Atahualpa Yupanqui como lema: "En nosotros nuestros muertos, pa' que nadie quede atrás".
C.N.M.
Prensa escrita.

Armarse para subyugar

Estados Unidos, principal productor, comercializador y usuario de armas en todo el planeta, se escandaliza cada vez que un país que no está a sus pies compra armas o intenta producir energía nuclear, aunque sea con fines no bélicos. Es evidente que, teniendo el monopolio de las armas, junto a sus socios, se asegura el dominio sobre el resto de naciones y puede imponer su voluntad.
Más allá de que el comercio de armas sea un negocio no criminalizado por la justicia o por el derecho internacional, a la larga siempre será criminal por su propia naturaleza. El doble rasero con el que los gringos evalúan el mundo ni siquiera precisa, dado el poder que detentan, esconderse tras el cinismo propio de los débiles. Israel puede tener bombas nucleares, Irán no. Punto. No se discute y, si se discute en la ONU, EE.UU. interpone su veto y santo remedio. Por aquí es bueno que Chile modernice sus fuerzas armadas, pero es malo que Venezuela haga lo propio. Lo atroz es que la prensa haga eco de los puntos de vista imperiales como si fueran propios. El resultado es la falsificación de la realidad que pocos objetan por pereza mental o por compartir intereses económicos con los dueños de la patraña de turno.
Si observamos lo ocurrido en Irak, con 2 millones de muertos, podremos comprobar que una acusación proveniente de EE.UU., de que se tiene o fabrica armas que ellos no permiten, es casi una sentencia anticipada de que la va a pasar muy mal. Cheney amenazó al presidente de Pakistán con regresar a su país al neolítico. Así son y así se comportan.
Qué debería decir la comunidad internacional frente a la nota de la BBC, que anuncia que Bush respaldó la decisión del Congreso de destinar fondos para crear un nuevo sistema de armamento espacial capaz de lanzar misiles contra cualquier punto de la Tierra en apenas dos horas. Se llama Falcón y costará para comenzar unos US$100 millones.
Se trata de un bombardero ultra- veloz recuperable que será puesto en órbita propulsado por un cohete. Desde el espacio podrá lanzar misiles guiados de alta precisión contra sus objetivos. Así, EE.UU. puede lanzar contraataques o ataques ante la amenaza (o ante la idea de ser amenazados) de misiles enemigos, a los que podrá interceptar en pleno vuelo sin depender de bases en el extranjero. Su Congreso también aprobó financiar un sistema de defensa por satélite.
El Falcón será costeado con un fondo especial del presupuesto de defensa de US$459 mil millones aprobado, para el año próximo, por el Congreso. El especialista en temas de defensa de la BBC, Rob Watson, indicó que la característica principal del proyecto permite "atacar globalmente con agilidad. El vehículo viajará a velocidades hipersónicas, es decir, más rápido aún que los aparatos supersónicos, podrá ser reutilizado y operará en el espacio exterior".
Si a usted, que sabe de la beligerancia gringa, le atemoriza más que Irán tenga energía nuclear o que Chávez compre helicópteros y fusiles... que esta locura, es porque sus neuronas han sido capturadas por el enemigo.
C.S.P.
Prensa escrita

Veinte años después

La reciente reunión empresarial CADE 2007 me hizo pensar en cómo se ha empobrecido el nivel de ideas de esa congregación. En 1989, el centro de esa escena lo ocupó Mario Vargas Llosa, entonces candidato presidencial que traía el frontal mensaje del neoliberalismo. Ahora, la pobre (es un decir) audiencia se ha tenido que contentar con un sermón de Alan García.
En el certamen de 1989 participé en el panel que discutió las ideas de Vargas Llosa. “Los panelistas que me tocaron”, escribe éste en El pez en el agua, “eran un participante del Frente (Democrático), Salvador Majluf, presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, y dos adversarios decorosos: el técnico agrario Manuel Lajo Lazo y el periodista César Lévano, uno de los escasos marxistas ponderados del Perú”.
En aquella ocasión, Vargas Llosa lanzó con elegancia y sin tapujos su programa: privatización de las empresas públicas, eliminación de la estabilidad laboral, supresión de la educación gratuita absoluta.
Para evitar que mi versión pudiera parecer sesgada, cito lo que respecto a educación planteó el escritor, según consta en la página 354 de El pez en el agua: “Pondríamos fin a la gratuidad indiscriminada de la enseñanza. A partir del tercer grado de secundaria, la sustituiría un sistema de becas y créditos, a fin de que, quienes estuvieran en condiciones de hacerlo, financiaran en parte o en todo su educación”.
Esos planteamientos alarmaron al sector popular. La izquierda y el Apra, y también algunos líderes de la derecha, discreparon con ira.
Más de un empresario diría días después que aprobaba lo que Vargas Llosa proponía; pero que no hubiera debido ser tan franco. Al autor de Conversación en la Catedral le atribuyeron en la campaña electoral el haber propuesto el despido de 500 mil empleados públicos. No era cierto.
Era exacto, en cambio, lo que Vargas Llosa aduce: “Durante el gobierno de Alan García, por causa de la inflación con recesión -la llamada estagflación- los analistas calculan que en el Perú se perdieron unos quinientos mil puestos de trabajo”.
En la Conferencia aquella opuse mis razones contra el programa del novelista. Recordé que lo que él planteaba era lo mismo que durante años habían reclamado los grandes empresarios peruanos, que nunca se han distinguido por su responsabilidad social. Así lo dije, y consta en actas. Vargas Llosa, al responder a mi crítica, dijo: “A Lévano, que es uno de los pocos amigos marxistas que me quedan en el mundo, le reconozco autoridad y solvencia para opinar”.
En realidad, salvo en la enseñanza, el programa de Vargas Llosa ha sido aplicado por Fujimori, continuado por Toledo y seguido y exaltado por García. En el obituario de la derecha peruana habría que incluir este epitafio: Vivió de sombras y de sobras.
D.C.L.
Prensa escrita.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Los cucos del presidente

Al presidente Alan García le molesta que se diga que Ollanta Humala está políticamente vigente y que no se puede descartar que este -u otro político que represente al mismo espacio electoral- pueda ganar los aún lejanos comicios del año 2011. En su intervención en la CADE, el presidente ha pedido a los empresarios allí presentes que tengan coraje -para invertir, se entiende- y que no teman la aparición de un Humala en las próximas elecciones presidenciales.
Sin embargo, al mismo tiempo les recomendó que suban los sueldos a sus trabajadores; de no ser así, vaticinó, el próximo año habrá protestas, huelgas y revitalización de la actividad sindical. El presidente sabe perfectamente que a los empresarios peruanos les molestan tanto o más los dirigentes sindicales y los sindicatos que los lejanos Humala del 2011: "Las cifras dicen que aumenta el empleo (...), pero no suben los salarios. Ahí tenemos un problema. Oiga, ¿qué esperamos para subirlos nosotros? No por decretos supremos, eso ya no se puede hacer". Algo así como "yo me la juego por ustedes, ahora es tiempo de que ustedes se pongan con algo".
La imagen del presidente pidiendo al empresariado nacional coraje y apoyo recuerda al Alan García de hace veinte años, cuando planteó, en el mismo escenario, demandas semejantes. Pero esta vez la apuesta por los grandes empresarios no tiene retorno: si en su primer gobierno intentó negociar para después romper abruptamente con ellos (el llamado a los doce apóstoles versus la estatización de la banca), ahora el jefe de Estado se ha convertido en su más seguro amigo -su primer año de gestión es la mejor prueba de ello- y hasta teórico, desde que publicó su artículo "El perro del hortelano".
Cuando el primer mandatario señala directamente a los sindicatos como un potencial problema, y, por negación, a los Humala en otro, aunque de más largo plazo, está aceptando implícitamente que su plan político y su defensa del primitivo modelo primario-exportador otorga clara e inevitable vigencia a estos actores.
El presidente no quiere reconocer que el "pesimismo fatalista de la queja" hacia el cual se podrían deslizar algunos inversionistas ante la protesta y las opciones antisistema lo está instalando él mismo, porque no es gratuito que su gestión esté siendo objetada por amplios sectores de la población. Esto nace de su terquedad para no decidirse a emprender reformas de mediano plazo en salud y educación, e impulsar el desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa. Baste revisar las encuestas para ver el rechazo que obtiene en el sur, centro, oriente e incluso en el norte del país. ¿No es él, entonces, el principal promotor del descontento y, de carambola, hasta del fatalismo?
C.S.P.
Prensa escrita.

García el prestidigitador

En Surquillo, el alcalde ha colocado unas banderolas que indican que en ese distrito vamos a acabar con el “perro del hortelano”.
Chlimper casi mata varios “perros del hortelano” con su escopeta de retrocarga, que la DICSCAMEC le autorizó a portar para su defensa personal, en su anunciado asalto al puerto del Callao en rescate de sus uvas que se estaban pudriendo en los containers.
El presidente de la CADE, que había lanzado la pregunta de cómo podemos lograr construir un país próspero y justo, declaró que en ese evento se iba a tratar de las maneras como se puede superar el problema del “perro del hortelano”.
Althaus, De la Quintana, Chichi y Rosa María, vienen entrevistando a diversos especialistas económicos para que expliquen al país cómo acabar con este síndrome que ha estado en la base de nuestras actuales miserias. Hay también varias decenas de artículos, publicados en diferentes medios (algunos de ellos míos), apoyando o discrepando de la teoría del “perro del hortelano”.
O sea el Perú está conmovido por la aparición de un perro que nunca antes había estado en el debate. ¿Cómo ocurrió esto? Por dos razones: (a) por la magia de García para variar la agenda y generar falsos diagnósticos y soluciones; (b) por la necesidad de la clase empresarial de explicar que los problemas de la injusticia social, la pobreza, el atraso, están fuera de ellos, antes fue el Estado populista, ahora es el perro del hortelano. En el Perú hay los que recontracomen y los que apenas tienen para comer, y en medio de ambos, los que están recibiendo los primeros chorreos de los satisfechos y los que sobreviven como pueden en empleos precarios y pésimamente pagados. Pero García ha convencido a mucha gente que lo que falla aquí es que haya pobres con propiedad, cuando ésta podría estar racionalmente en manos de los ricos que son los que saben sacarle provecho; trabajadores con algunos derechos, cuando todos podrían estar sin ningún derecho, esperando que el crecimiento se los devuelva en el futuro; burócratas con poder de control, cuando las empresas estarían felices sin control alguno. O sea perros del hortelano.
Pero la fábula de la que estamos hablando se refería a unos canes que cuidaban las tierras del amo del asedio de los hambrientos, cuando a ellos tampoco les tocaba comida, lo que venía a ser una especie de crítica a la propiedad privada bajo el capitalismo. García el mago, en cambio, cuenta el cuento de otra manera: los perros son más bien burros que no quieren ceder lo que es suyo para que el hortelano se haga más rico. Es decir, es la fábula del que quiere lo que es del otro. Del presidente de los hortelanos que quiere acabar con sus propios perros.
R.W.
Prensa escrita